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Guía rápida

Para muchos es la ciudad más bella del mundo. Para otros, la materialización de un sueño. Lo cierto es que París no deja indiferente a nadie. Llegar hasta ella es fácil, en esta pequeña guía les ayudamos a completar sus dudas para manejarse mejor por la ciudad y no perderse ninguno de sus rincones y secretos.

La mejor forma de trasladarse a París es sin duda el avión. La ciudad cuenta con dos aeropuertos bastante próximos, el Charles de Gaulle y Orly. La mayor parte de las compañías aéreas operan en ellos pero bien es cierto es que el auge del low cost ha generado que algunas, como Easy Jet, lo hagan en Beauvais, situado a 80 kilómetros de París.

No obstante, a París también se puede llegar en coche, a través de varias autovías y autopistas que conectan la ciudad con otras capitales europeas (y con ello, también en autobús), o mediante el tren, que en el caso de España se puede coger en la estación de Chamartín, en Madrid, o Barcelona.

Una vez que hayamos decidido nuestro medio de transporte y nuestra forma de alojamiento (en París hay miles de hoteles, hostales, albergues, apartamentos de alquiler o campings) podemos disfrutar de la ciudad, ya sea visitando sus museos y monumentos, o yéndonos de compras o de paseo.

El viajero que acude a París por primera vez no debe perderse algunos lugares. Entre ellos, algunos tan emblemáticos como la Torre Eiffel, el Museo del Louvre o el barrio de Montmartre. Además de la Opera, La Defense, Place Vandome o los Jardines de las Tullerías.

Pero también hay rincones con el mismo encanto y mucho menos conocidos. Es el caso de los museos Rodin y Carnavalet, o el cementerio de Montparnasse y la Plaza des Voges, además de la Bastilla el barrio Latino o el Trocadero.

Pasear por París también es una buena opción si queremos adentrarnos en la ciudad. Hacerlo a través de los Campos Elíseos o bordeando el Sena nos hará el camino más llevadero.

Pero conocer París no es únicamente visitar sus lugares más importantes. Significa hacer vida en la ciudad como cualquiera del resto de sus habitantes. A ello ayudan, y mucho, las compras, que en París pueden realizarse en muchos lugares. A la cadena de supermercados SOPI, la más común en la ciudad y la que puede sernos más útil para nuestro quehacer diario, hay que añadir otros establecimientos, en unas ocasiones mucho más glamorosos (véase los comercios de los Campos Elíseos o del distrito XVI) y en otras más típicos y puramente parisinos (como adentrarnos en las Galerías Lafayette).

La comida también es otro elemento que nos ayudará a socializar con la ciudad. Francia es famosa por albergar la que para muchos es la mejor cocina del mundo y sus múltiples restaurantes, bistrots y cafés son una muestra de ello. Si queremos saber cómo vive en parisino no debemos dejar de acudir a alguno de estos lugares, ya que adentrarnos en su interior nos ayudará a comprender, un poquito más, lo que pasa por las mentes de los ciudadanos que probablemente son los más privilegiados del mundo. Eso sí, debemos dejarles una propina adecuada, pues estos establecimientos, aunque no nos parezcan muy exquisitos, sí son muy normativos, y aunque no esté escrito en ninguna parte, lo cierto es que se debe dejar una pequeña propina para el personal del local.

Por último, hay que tener en cuenta el clima de París. Si bien es una ciudad donde brilla el sol con poca frecuencia, la mejor época del año para visitarla es la primavera. El verano suele ser el momento del año con may cantidad de turistas pero también una buena fecha si queremos disfrutar de los rayos de sol. Una pequeña guía introductoria para conocer la ciudad de París rápidamente: cómo moverse, dónde comer, qué visitar, dónde divertirse… Los entresijos de la capital francesa de un vistazo.